En los primeros versos de Don Quijote de la Mancha, Cervantes quiso expresar la dieta de Alonso Quijano, del ingenioso hidalgo: En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor. Una olla de algo más vaca que carnero, salpicón las más noches, duelos y quebrantos los sábados, lantejas los viernes, algún palomino de añadidura los domingos, consumían las tres partes de su hacienda. El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, Miguel de Cervantes, 1605, 1615.

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DUELOS Y QUEBRANTOS: Ni dolor, ni quebranto, ni sufrimiento de ningún tipo
Pura gastronomía castellano-manchega. Su receta consiste en preparar un revuelto de huevos con chorizo, jamón y tocino, añadiendo a veces sesos de cordero.

  • 2 huevos
  • Chorizo o chistorra
  • Tocino de cerdo o panceta
  • primero cortamos el chorizo y la panceta y lo ponemos en la sarten hasta que suelte la “grasita”, inmeditamente ponemos los huevos y cocinamos un minuto mas.

Un plato capaz de alegrar a cualquier duelista, y reparar a todo quebrantado en cualquier rincón de Castilla-La Mancha.

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