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Problemas con el gluten, más allá de la enfermedad celíaca

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Fuente: Eroski consumer.es

Enfermedad celíaca, la más conocida

Hasta no hace mucho, la enfermedad celíaca se diagnosticaba tras el inicio de diarreas, malabsorción y desnutrición con pérdida de peso. No obstante, en la actualidad se han detectado manifestaciones no clásicas de la celiaquía que incluyen otros síntomas tales como anemia, osteoporosis, alteraciones neurológicas o cefalea.

El diagnóstico de la enfermedad celíaca debe realizarse siempre por un médico especialista que, para ello, tendrá en cuenta los resultados de la analítica sanguínea (predisposición genética y análisis de los anticuerpos en sangre) y el estudio de la biopsia intestinal (aunque algunos autores empiezan a proponer el diagnóstico sin necesidad de la biopsia intestinal).

El tratamiento consiste en una dieta sin gluten, que debe realizarse de manera estricta el resto de la vida. Por ello es importante contar con un buen diagnóstico y, además, acudir a un dietista-nutricionista para pautar la alimentación a partir de ese momento.
Sensibilidad al gluten no celíaca, una nueva patología

La sensibilidad al gluten no celíaca es otra forma de intolerancia a esta proteína, presente en la semilla de muchos cereales. Esta sensibilidad es una entidad de reciente definición y todavía se está investigando a fondo para conocer cuáles son los mecanismos fisiológicos implicados en ella. Por esta razón, es fundamental que sea siempre un especialista quien la diagnostique.

Esta enfermedad provoca síntomas similares a los que presentan los pacientes celíacos. Los más habituales son dolor abdominal (68% de los pacientes), aparición de eczemas (40%), dolor de cabeza (35%), confusión mental (34%), fatiga (33%), diarrea (33%), depresión (22%), anemia (20%) u otros.

La predisposición genética de estas personas no está del todo clara, puesto que solo la mitad de ellas presenta una alteración genética positiva para los genes de celiaquía. Además, no existen todavía marcadores bioquímicos específicos para esta entidad patológica. En la práctica, el médico termina por diagnosticar la sensibilidad al gluten no celíaca, cuando descarta todas las otras posibles patologías y observa una mejoría del enfermo tras la dieta sin gluten. Los síntomas de algunos pacientes mejoran cuando cambian a una dieta de bajo contenido en gluten, sin necesidad de eliminar su presencia del todo.
Alergia al trigo

Esta reacción inmunológica adversa a las proteínas del trigo puede afectar a la piel, al tracto gastrointestinal o al aparato respiratorio. Una de las alergias al trigo más prevalentes es el “asma del panadero”, una reacción alérgica estudiada típicamente en los panaderos. También existe la anafilaxis dependiente del trigo e inducida por el deporte, una reacción alérgica grave que puede perjudicar a distintos sistemas orgánicos (respiratorio, vascular, cardíaco) y que puede poner en riesgo la vida del paciente.
Dermatitis herpetiforme

Se trata de una manifestación en la piel que se observa en los pacientes con enfermedad celíaca. El tratamiento de esta dermatitis consiste en el estudio de la celiaquía y en la realización de una dieta sin gluten.
Ataxia por el gluten

La ataxia es una descoordinación en los movimientos del cuerpo, que puede producirse por el efecto de diversas patologías, como enfermedades neurológicas o musculares. La ataxia por gluten es una enfermedad autoinmune que daña el cerebelo y cuya consecuencia es esta descoordinación de los movimientos. La respuesta a la dieta sin gluten en este tipo de pacientes dependerá del tiempo en el que se haya tardado en realizar el diagnóstico, puesto que algunos de los daños cerebrales pueden ser irreversibles.

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¿Cómo sé si tengo intolerancia al gluten?

Algunos síntomas alertan de la pertinencia de acudir al médico para detectar la enfermedad celíaca o la sensibilidad al gluten no celíaca

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Los síntomas de la enfermedad celíaca y de la intolerancia al gluten (cuyo nombre correcto es sensibilidad al gluten no celíaca) se alivian de forma muy efectiva con una dieta sin gluten. Parece fácil y, quizá por ello, no son pocas las personas que, ante la duda de si son celíacas o no, eliminan el gluten de su alimentación sin consultar con un especialista. Sin embargo, es importante identificar de forma adecuada a las personas que padecen estas dolencias. La mera sospecha no basta: la dieta sin gluten no es fácil de seguir y puede ser desequilibrada sin un correcto asesoramiento sanitario. Para evitar imprudencias, el diagnóstico de la enfermedad celíaca y de la sensibilidad al gluten no celíaca deben realizarlo médicos acreditados, mientras que el asesoramiento alimentario debe correr a cargo de dietistas-nutricionistas.

Aunque se estima que la enfermedad celíaca afecta a una de cada cien personas, hay muchos individuos no diagnosticados. Por eso cobra importancia saber qué síntomas nos deben motivar para ir al médico. Aunque la denominación “enfermedad celíaca” es la correcta, según apuntan tanto la Academia Europea de Alergia e Inmunología Clínica como la Organización Mundial de Alergia, en ocasiones se usa la acepción “intolerancia al gluten”. Esta expresión también se ha empleado, de forma inapropiada, para hacer referencia a una nueva entidad llamada “sensibilidad al gluten no celíaca”.
Problemas con el gluten, ¿qué síntomas nos deben alertar?

¿Qué síntomas indican que podemos padecer enfermedad celíaca? En 2009, el National Institute for Health and Care Excellence (NICE) publicó una rigurosa guía titulada ‘Reconocimiento y valoración de la enfermedad celíaca’. Se elaboró por un equipo multidisciplinar, en el que se incluyó a gastroenterólogos, dietistas-nutricionistas, inmunólogos y hasta a asociaciones de pacientes. La guía recomendó que los médicos ofrecieran al paciente la posibilidad de realizarse un test sanguíneo como primer paso para detectar la enfermedad celíaca, si este tenía familiares de primer grado (padres, hermanos o hijos) con la enfermedad o si sufrían alguna de las siguientes condiciones:

Enfermedad tiroidea autoinmune.
Dermatitis herpetiforme.
Síndrome del colon irritable.
Diabetes tipo 1.

El test también debe proponerse, según la guía NICE, a quienes tengan alguno de los siguientes síntomas:

Diarrea crónica o intermitente.
Retraso en el desarrollo o falta de crecimiento (en niños).
Síntomas gastrointestinales persistentes o inexplicables, como náuseas y vómitos.
Fatiga prolongada (“estoy cansado todo el tiempo”).
Dolor abdominal recurrente, cólicos o distensión abdominal.
Pérdida repentina o inesperada de peso.
Anemia por deficiencia de hierro sin explicación, u otra anemia no especificada.

El test sanguíneo, además de confirmarse mediante una biopsia intestinal, debe realizarlo un médico acreditado y un laboratorio acreditado. Es decir, no tienen validez ciertos test disponibles en algunos puntos de venta. Los “diagnósticos alternativos”, como los denomina la Sociedad Británica de Gastroenterología, deben evitarse a toda costa, ya que la enfermedad celíaca es una dolencia con serias implicaciones para la salud y con una exclusión de por vida de los alimentos con gluten. El artículo ‘Síndrome de intestino permeable, ¿otro timo dietético?’ muestra un claro ejemplo de ello.

Cuando hay sospechas de enfermedad celíaca en bebés, es importante tener en cuenta que el test sanguíneo no debe hacerse, según la guía NICE, antes de que se haya incorporado el gluten en su dieta. En el artículo de EROSKI CONSUMER ‘Alimentos con gluten en bebés, ¿cuándo incorporarlos en su dieta?’ se discute sobre cuándo debe darse este paso.
Diagnóstico de la enfermedad celíaca en adultos: mediante biopsia

El test sanguíneo no diagnostica la enfermedad. Si es resultado del test es positivo, el médico remitirá al paciente a un especialista en medicina gastrointestinal para que efectúe una biopsia intestinal, que, en la mayor parte de casos, confirmará o descartará la enfermedad celíaca. Así, el diagnóstico se debe ratificar mediante la biopsia intestinal, algo que no siempre se hace bien, según mostraron estudios publicados en 2011 y 2012.

Si las pruebas sanguíneas son negativas, pero el médico todavía sospecha (por los síntomas clínicos), se le aconseja que derive al paciente a un especialista en gastroenterología para que haga una evaluación adicional. Un resultado negativo en la prueba sanguínea significa que es poco probable que la enfermedad celíaca esté presente, pero no es imposible que lo esté (o que lo esté en un futuro).

En 2008, el Ministerio de Sanidad señaló que “la biopsia intestinal sigue siendo el patrón oro para establecer el diagnóstico”. Es una afirmación que también han suscrito dos importantes guías clínicas, publicadas en febrero y en mayo de 2013 por sendas entidades de referencia: la Organización Mundial de Alergia y el Colegio Americano de Gastroenterología.
Diagnóstico de la enfermedad celíaca en niños: biopsia ¿sí o no?

Es posible que la biopsia no sea necesaria en menores de edad en determinados casos que siempre debe valorar el médico especialista en gastroenterología. La dietista-nutricionista Maria Manera amplió este tema en el artículo ‘Nuevos diagnósticos de la enfermedad celíaca’, donde hizo referencia a la postura adoptada en 2012 por la Sociedad Europea de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición (ESPGHAN). Una posición que suscribieron en octubre de 2013 dos entidades sanitarias británicas implicadas en la enfermedad celíaca (Arch Dis Child), pero que más tarde descartó la Sociedad Británica de Gastroenterología (Gut, 2014). El debate científico que existe al respecto ha quedado reflejado en posteriores investigaciones coordinadas por Guandalini (J Pediatr Gastroenterol Nutr, 2013) y Schirru (Eur J Gastroenterol Hepatol, 2014).
Diagnóstico de la sensibilidad al gluten no celíaca

Como se ha indicado, existe una nueva entidad, la “sensibilidad al gluten no celíaca”, que en ocasiones se denomina, de forma inapropiada, “intolerancia al gluten”, tal y como concluyó un consenso internacional recogido en la revista Gut, en enero de 2013.

Cuatro meses después, en mayo de 2013, el Colegio Americano de Gastroenterología (CAG), publicaba una guía clínica de referencia sobre los trastornos relacionados con el gluten, donde explicó que la sensibilidad al gluten no celíaca es una condición en la que los individuos, aunque no padecen enfermedad celíaca, presentan síntomas parecidos a los que provoca dicha dolencia cuando ingieren gluten. Tales síntomas son muy similares, y no es posible distinguir, tan solo en base a ellos, si la persona padece una u otra dolencia.

La sensibilidad al gluten no celíaca no parece tener una fuerte base hereditaria ni estar asociada a un mayor riesgo de trastornos autoinmunes o graves secuelas intestinales. El médico debe realizar diversas pruebas para diferenciar entre los dos desórdenes. El CAG insiste en que el diagnóstico de la sensibilidad al gluten no celíaca debería considerarse solo después haber descartado la existencia de enfermedad celíaca mediante pruebas adecuadas.

En todo caso, es necesario conocer y estudiar mejor esta condición “antes de dar mensajes contradictorios y de establecer dietas injustificadas”, según señalaron en marzo de 2013 la doctora Victoria María Díaz y sus colaboradores, en un artículo titulado ‘¿Puede ser el gluten perjudicial en pacientes no celiacos?’.

FUENTE: http://www.consumer.es

 

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