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Típico de la cocina oriental, permite realizar estupendos y saludables salteados de manera muy sencilla.

El wok tradicional es de hierro, sin antiadherentes de teflón ni otro tipo de aleaciones. Los woks de hierro fino son muy buenos conductores del calor debido al material con el que están elaborados. Además, su forma distribuye el calor de una manera uniforme. Al igual que las sartenes de hierro, debemos cuidarlos con mucho mimo: se limpian con agua y jabón, se secan y -muy importante- se guardan con la parte interior untada con un poco de aceite, para evitar que se oxide. Por suerte para los cociner@s , los hay con teflon que con un enjuague ya que dan prontos y no se ponen negros.
Los ingredientes debemos clasificarlos  su tiempo de cocción. Así, en lugar de introducirlos en el wok todos juntos, los agregaremos según lo que tarden en hacerse. Ya que una zanahoria lleva un poco más de tiempo en cocinarse que un trozo de pollo, saltearemos primero la zanahoria y luego agregaremos el pollo, que necesitará menos tiempo. De esta manera, conseguiremos que todos los alimentos tengan el mismo punto de cocción.
El tipo de corte que realicemos también es muy importante. Ya sea en tiras, en dados, en juliana, en bastoncitos o en rodajas, es conveniente que todos los ingredientes tengan el mismo corte. Esto nos ayudará a uniformizar los tiempos de cocción -serán más parecidos- y a lograr aspectos y texturas semejantes (sobre todo, en el caso de las verduras).
Antes de cocinar en el wok es fundamental que tengamos todos los ingredientes ya limpios y cortados en la forma deseada. También lo es que nuestros comensales estén en sentados a la mesa, ya que esta técnica de cocinado es rápida y la comida debe ser servida al momento para que guarde todas sus propiedades y características.
Para cocinar en este recipiente, debemos tener el fuego fuerte y el wok caliente. Añadimos un poco de aceite y, a continuación, los alimentos un poco más duros de cocinar (zanahorias, vainas, etc.).

Pechuga de pollo con verduras y fideos chinos al wok:

250 gr de fideos chinos de trigo

– 1 cebolla grande

– 1 calabacín

– 1 pimiento verde

– 1 trozo de pimiento rojo

– 2 zanahorias

– 200 gr de champiñones

– 2 pechugas de pollo

– 2 dientes de ajo

– 1 cucharadita de curry en polvo

– Salsa de soja

– Aceite de oliva, sal y pimienta

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En un wok o sartén grande ponemos a calentar el aceite, troceamos la pechuga de pollo, la salpimentamos y la echamos a dorar. Cuando esté dorada la retiramos y en ese mismo aceite pochamos el ajo bien picadito y la cebolla troceada, no demasiado pequeña.

Cortamos en bastoncitos los pimientos, las zanahorias y el calabacín y añadimos al wok. Los pimientos y las zanahorias un poco antes porque tardan más en hacerse. Luego el calabacín y después los champis troceados. Añadimos un poco de sal para que suden las verduras, pero no mucha ya que después la salsa de soja viene bien provista de sal.

Tenemos un ratito a fuego medio, con cuidado de que no se nos queme, el wok suele calentar bastante, y removiendo de vez en cuando hasta que esté a nuestro gusto, que seguro que está bueno. Entonces incorporamos el pollo que teníamos abandonado por ahí, y añadimos el curry, removemos un minutillo y bajamos al mínimo el fuego para que se mantenga caliente.

Mientras habremos puesto agua a hervir para los fideos. Estos fideos, por si no los habéis utilizado nunca, aunque sean de trigo, se cuecen enseguida, una vez está el agua hirviendo los soltamos dentro de la olla y apagamos el fuego, y en unos 4 ó 5 minutos estarán listos. De todas formas mejor seguir las instrucciones que ponga en el envase. Y si no encontráis fideos chinos pues con tallarines de por aquí también estará bueno.

Una vez cocidos los fideos, los escurrimos y los incorporamos al wok, para que se familiaricen con las verduras y el pollo. Un buen chorro de salsa de soja, salteamos unos minutos más para que coja sabor y color, y listo para comer.

fuente: http://www.hogarutil.com/